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Redes Sociales: Cielo o Infierno de la Hostelería

redes sociales

La relación de Amor-Rechazo en las Redes Sociales

Comenzamos la campaña veraniega contando la actitud demasiado critica en las redes sociales en vez de favorecer una comunicación más constructiva con los camareros o los dependientes. Ahora al finalizarla, ya se puede ir haciendo balance de cómo ha sido este año.

Pero si siempre en la hostelería se ha valorado el a los profesionales del sector, últimamente no paro de escuchar y leer quejas desmesuradas en redes sociales, que seguramente no todas se ajustan a la realidad.

Atravesamos una época de intransigencia general. Parece que todos tenemos la escopeta preparada.

Es la sentencia de AMOR-RECHAZO al prójimo.  Según el resultado se abre el cielo o se desciende al infierno públicamente.

No hay que obsesionarse en las redes sociales

Se vive obsesionado con unas puntuaciones que controlan la imagen de los establecimientos. Se crea unas situaciones en las que sólo se tiene una opinión, la del consumidor. Hay puntuaciones que nadie contrasta, por lo que puede no ser cierta. Hay una indefensión del establecimiento.

Vale poner una opinión y se da fe de lo escrito, tanto para bien como para mal.

Leía un artículo que la propia Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR) y chefs de prestigio se rebelaban . Consideran algunos de los comentarios vertidos en ella como “malintencionados,  exagerados o directamente falsos”. Veían reflejados algunos con detalles que no existían en ese local o no tenían en carta, o se refería al personal que no tenían.

Y estas opiniones, válidas a todas luces, aparecen en todos nuestras páginas de las redes sociales, y eso que alguna ni siquiera la hemos creado, nos han puesto.

¿Somos menos exigentes en las grandes cadenas?

Por desgracia no hay unión entre el sector, y cada uno hace la guerra por su cuenta. Si a algún establecimiento le llega una crítica buena, que seguro que se la merece, se queda “maravillado” y se le sube el ego y ya no piensa en nada más.

Si por el contrario le  viene una negativa,  que a lo mejor también es merecida, ya se va por la tangente y empieza a ver porqué le han puesto eso si no es verdad, que no es así como se ha escrito, etc.

Y por estas últimas críticas ya han aparecido blogs de profesionales del sector en el que juzgan a los clientes , ponen sus incoherencias y en algún caso en tono irónico hasta se ríen de alguna que otra situación que han pasado.

Porqué en esta sociedad sólo se valora a ciertos restaurantes de un prestigio más que reconocido, ahí entramos y tragamos con todo lo que nos ofrecen y sin poner un pero.

¿Nos cebamos con los pequeños?

Pero la mayoría de la hostelería no son este tipo de establecimiento, son bares, cafeterías, heladerías y restaurantes pequeños, todos con grandes profesionales al frente, que se dejan la piel para ofrecer el mejor servicio a sus clientes.

En principio valen todos estos comentarios cuando es la primera vez que vamos a un destino y no tenemos referencia de ningún establecimiento y nos fiamos de las opiniones de clientes anteriores.,

De ellas podemos sacar una primera valoración de donde dirigirnos, pero también vemos advertencias negativas de otros locales, y siempre basándonos en la información subjetiva de otras personas, que a lo mejor no tienen los mismos gustos que nosotros.

“Te pongo una queja y verás”

No falta la opinión que se hace sin ningún conocimiento de lo que se escribe. Se da  una valoración subjetiva de un tema que, a lo mejor, ponemos  lo que nos gustaría, pero sin poder afirmar si es lo correcto. Si está bueno o no está en condiciones.

Se deja una valoración de queja pero sin justificarla. Una protesta por cualquier menudencia.  Incluso se llega al chantaje de que si no se le invita “pongo una queja y verás”, (antes pasaba esa misma estratagema con las hojas de reclamaciones).

En otros casos se ven que las puntuaciones están adulteradas por las que incorporan amistades o enemistades manifiestas haciendo subir o bajar voluntariamente las valoraciones.

Hace falta empatizar un poco más

Pero no siempre se valora todo este esfuerzo que precede al servicio ofrecido por la empresa y sus integrantes.

A pesar de verlos agobiados, no se tiene miramiento con los camareros:

-se hacen los pedidos y cuando lo llevan a la mesa, siempre falta algo. No ven que así ralentizan el trabajo y el servicio a otros comensales.

-le piden que se cobre y cuando llega no está el dinero preparado y se tiene que esperar.

-aún no se han sentado y ya están reclamando la atención para que los sirvan……

Ejemplos pondríamos mil y aún nos faltarían.

Un poquito de paciencia

Y sobre todo en verano, hay que comprender que es una oferta que se centraliza en pocas horas del día. Son momentos que todos llenan los locales y las terrazas al mismo tiempo.  Hay que tener un poco de paciencia.

Por chillar no van a atender a nadie más rápido.

Y sobre todo el personal de hostelería está para ayudar. Ante una duda de un producto el pedir una información seguramente evitará un posterior enfrentamiento:

Se piden cosas sin conocer realmente si nos gustan. A veces se sientan en establecimientos con productos de otros similares y no piensan si puede molestar.

Pero ¿porqué tiene que ir siempre a cargo del establecimiento los errores ajenos?.

Facilitar quejas injustas

Ahora han aparecido quejas de una asociación, FACUA  considerndo abusivas ciertas prácticas. Encima las publica como si fuesen generalizadas. Algunas se ven que son abusivas, pero añaden otras que no lo son. Pero hacen plantear la duda en los consumidores.

Son ejemplos muy fáciles de comprobar y enganchar al consumidor a sus intereses.

Pero realmente es lo mismo un café que un café con una copa aparte y con hielo y limón para tomarlo. No, y si no lo es, ¿debe costar lo mismo?

No quisiera ni entrar en una guerra de comentarios. Cada palo que aguante su vela y no queremos aquí tampoco ser los defensores de nadie.

Todo el mundo puede opinar

No queda más remedio que aceptar las redes sociales. Vamos a vernos presionados por opiniones subjetivas para bien o para mal de alguna red social. La mayoría de algún pseudocrítico con aspiraciones a influencer, que opina sin conocimiento muy alegremente.

El boca a boca sigue siendo la mejor red social

Gracias a Dios el boca a boca es lo que más funciona.  Resulta ser el mejor “blog”. Da mayor información y no simplemente un no me gusta.

No conozco a ningún profesional que no quiera hacer bien su trabajo.

Mucha información no aparece en las redes sociales, pero el cliente si lo percibe. En el día a día es en lo que hay que seguir trabajando.

Hay que asumir que la redes sociales es una realidad y que ha llegado para quedarse.

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